From PR with love: Fascismo pa’ que te quiero
Hoy hago una disgresión a los temas coreanos y me concentro en Puerto Rico, la isla al otro lado del mundo que me vio nacer. No me gusta usar etiquetas trilladas para describir las movidas de los gobiernos de turno pero en esta no me puedo contener. Desde que se aprobó la Ley 7 de “emergencia fiscal”, sin ninguna discusión ciudadana, el gobierno de Fortuño ha ido dando cantazos contra la clase trabajadora, como si no fuese esta el motor de la economía del país. Es muy fácil botar a 30,000 trabajadores/as y dejarlos/as en la calle, pero ¿quién va a absorver esos empleos? Hay que tener mucho cuidado con la rétorica del gigantismo gubernamental, porque esas personas que trabajan para el gobierno también aportan al fisco y a la economía en general. El que un gobierno sea grande o sea pequeño no es la diferencia entre un gobierno eficiente o disfuncional y ahí es donde está el problema. En vez de pensar en como hacer del gobierno uno más eficiente, se concentran en achicarlo, en desaparecerlo, en hacerlo cada vez más inútil para que no haya entidad que fiscalize a aquellos que se salen con la suya porque saben manejar el mundo de los millones de dólares. Esa ideología “free market” de Fortuño, que quiere criollizar y adaptar a Puerto Rico, va a fracasar como ha fracasado en todo el mundo. Ver EEUU. Ver Dubai. Ver Saipan.
Pero, al primer punto que quería aportar: detrás de la debacle financiera y de los despidos masivos y del desconcierto general que eso crea, viene una ola represiva. No hay más que buscar quien fue nombrado como Superintendente de la Policía. Y ahora, este memo: Polémico memo de Justicia. Una de los beneficios de nacer en un país con una constitución “liberal” es las muchas libertades y derechos que esta, en teoría, nos otorga. Es menester del gobierno de turno sostener la constitución o cambiarla mediante los procesos democráticos. Pero, en momentos como estos, es menester del pueblo, la gente, los y las trabajadores/as, los y las estudiantes, los ambientalistas, los abogados, los filósofos y académicos, los activistas comunitarios, todos y todas, aprenderse sus derechos de memoria, y salir a la calle para demandar respeto y dejar claro quien manda. Con o sin memo.

