Bucarest
noviembre 7, 2009
Bucarest es una ciudad extraña. Tiene una mezcla ecléctica entre arquitectura comunista (mayormente fomentada por el dictador Ceaucescu, cuyo único criterio era construir edificios gigantescos), edficios construidos antes del siglo XX y edificios ultra modernos. Es una ciudad mucho más seguro de lo que esperaba, con un sistema de transportación pública excelente. Los supermercados parecen ciudades en si y me quería quedar a vivir en las góndolas de los quesos. Probé el mejor kebab del mundo. Pronto son las elecciones presidenciales y da la casualidad que están ornamentando la ciudad, pero es pura casualidad, como en PR cada 4 años casualmente arreglan las carreteras.
Cosas chéveres que vi: unos chamacos gitanos robándose un tubo de metal para venderlo a plena luz del día; una señora dándole de comer nueces de su mano a unas ardillas en el parque; un policía empujando la patrulla que se le quedó en el medio de la carretera y una banda de gitanos llevando serenatas apoyando a un candidato presidencial.










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