En el trayecto a Amsterdam y un poquito más
Cuando regresé a Bruselas de Londres, me hicieron muchas preguntas en inmigración. Es la primera vez en todo mi viaje que me pasa esto, quizás por todos los sellos que tengo en el pasaporte. La conversación fue más o menos así:
Immigration officer: You are coming from London, yes?
Me: Yes.
IO: And before that, where did you go?
Me: Before that I was here in Brussels and before Brussels I went to many different countries.
IO: Where are you headed?
Me: I’m staying in Brussels for one night and then on to Amsterdam tomorrow.
IO: Who are you staying with in Amsterdam?
Me: A friend.
IO: A Dutch friend, an American friend?
Me: American (mentira, es puertorriqueña pero no me iba a ponerle a explicar eso a él)
IO: What is your profession?
Me: I’m a teacher in Korea.
IO: Korea? What kind of teacher?
Me: An English teacher.
IO: Ah, can you speak Korean?
Me: (laughing) Very little.
IO: Welcome to Brussels.
Pasada la prueba me fui al hostal a dormir. Me levanté temprano para ir a Carrefour Express y comprar un poco más de 3 libras de chocolate (para regalar) y coger el tren a Amsterdam.
Llegué a la estación a las 10:20am y el tren salía a las 10:22am. Perfecto. Tuve que esperar una hora para el próximo tren. Un muchacho coreano se sentó al otro lado del pasillo donde yo me senté. Presentía que era coreano y lo confirmé cuando vi su nombre en el tag del bulto. No le hablé porque se veía medio serio y con sueño así que no hay mucho que contar acerca de eso. Sólo digo que me están siguiendo, eso es todo. Llegué a Amsterdam a eso de las 2pm y ahí es que empieza una mini aventura.
Mi amiga me había dicho que (quizás) me iba a estar esperando en la estación pero que si no me iba a enviar un email. Pues no estaba allí ni tampoco había recibido un email. La traté de llamar y nada. Después de un rato decidí irme a buscar un hotel para pasar la noche. Por suerte en la estación de tren tienen un directorio de hoteles con mapas.
Fui al hotel que se veía más barato y cuando llegué tenía un letrero que decía “rooms available” pero nadie respondía a la puerta. Así que decidí irme al hotel al lado de la estación de tren. Medio caro pero ya no me importaba. Lo que quería era soltar los bultos e irme a caminar.
Amsterdam es un laberinto de bicicletas, scooters, trams, guaguas y carros. Las bicicletas salen de todos lados y hay que estar alerta al cruzar la calle. Caminar un poco se convierte en toda una odisea. Pero es chévere ver una ciudad donde el usar la bicicleta para transportarse es tan común como el carro en San Juan.
Me compré medias porque ya todas las que tengo están sucias y no quiero meterme a una lavandería hasta que llegue a Puerto Rico.
Me comí mi primer hamburger de todo mi viaje por Europa, con papas fritas belgas.
Mientras me comía esta deliciosa hamburguesa no podía dejar de pensar en Daegu. ¿Por qué pensar en Korea mientras me como una delicia hecha famosa por los EEUU? Bueno, porque en Daegu es donde me he comido las mejores hamburguesas de mi memoria carnívora, gracias a Gorilla Burger:
Mi amiga me acaba de escribir. Parece que mañana tengo donde quedarme.





Jessica…Jessica…nunca cambia…no sería la hermosa Jessica si apareciera… Un abrazo a los dos…
PD: Espero que al menos tengas reservados para mi algunos chocolates de esos!
Ya me encontré con la querida Jes.
A ver a quien le tocan esos chocolates. :p