Salí del apartamento y cogí la guagua expreso 2 hasta el centro de Daegu. De ahí cogí la 503 hasta el apartamento de una amiga donde tenía dos maletas guardadas desde hace tres meses. Ya ni me acordaba de lo que tenía en esas maletas. Las traje al apartamento y descubrí un abrigo, varios pares de tenis y unos libros para aprender coreano que voy a necesitar para mis clases. No sé donde meter toda la ropa. Ya no tengo espacio en mi diminuto apartamento y las maletas son muy grandes como para esconderlas debajo de la cama.
Después de practicar las malas palabras coreanas, volví a salir del apartamento para encontrarme con varias amistades en downtown. En el camino al Sleepless in Seattle me encontré de casualidad con dos muchachas coreanas que trabajan en mi escuela. Creo que son de high o primer año de universidad. Me hicieron varias preguntas básicas en coreano que entendí. Esto de vivir cerca de coreanos está rindiendo frutos. Me encontré con Sergio frente al SIS. Cogimos la guagua expreso 3 y en la parada del Daegu Hospital se montaron Rose y Naomi (las rubias). Andábamos con hambre así que fuimos a mi sitio favorito de hamburgers, Gorilla Burger. Me comí un… gorilla burger (sharp cheddar, salsa bbq, tocineta, lechuga, tomate):
Después de Gorilla Burger teníamos ganas de jugar billar así que nos dirigimos a BilliBow donde jugamos dardos y billar. Perdí todos los juegos. Mientras jugaba billar con las rubias, un muchacho gringo (¿? creo, blanco, pelirrojo) caminó desde su asiento en el bar hasta el final de la mesa de billar, dio media vuelta y regresó a su asiento (estilo catwalk), all the while checking me out. Fue un momento WTF?
Sugerí movernos a Organ Bar. Me gusta el ambiente allí porque ponen buena música a un volumen no tan alto y tienen mesas grandes. O sea, uno puede sentarse a hablar con los panas sin gritar. Me tomé un Long Island. Después de un rato las rubias se fueron así que nos quedamos Sergio, Jazmin y yo en downtown.
Terminados los tragos nos fuimos a Who’s Bob. Estaba vacío pero aún así decidimos quedarnos. Pedí otro Long Island y ese estaba como una bomba atómica. Tuve que pedir que le echaran más jugo de limón y Coca-Cola. Me tomó como una hora terminarlo. Poco a poco se fue llenando el bar. Llegó mi amiga Hami. Ella me había dicho que tenía un regalo para mi y estaba curioso en saber que era. Me regaló unas postales con fotos de la exhibición de Magnum Korea a la que fuimos la semana pasada. Hablé un largo rato con ella. Es muy interesante. Es empresaria y siempre tiene muchos proyectos corriendo. Además, janguea todos los sábados y conoce a todo el mundo.
En algunos sitios todavía tienen el espíritu navideño encendío:
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Ya llevo un mes de regreso en Korea. Este primer mes, comparado con el primer mas que pasé el año pasado aquí, es mil veces mejor.
Hoy voy a terminar de escribir la segunda lección de español para mis amistades coreanas. Me levanté con un poco de resaca por esos traguitos de anoche y mi concentración y creatividad no están en sus niveles óptimos.
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Añadí par de enlaces a mano derecha:
Visiten la Letrina.net porque es de los mejores blogs que leo. Siempre me río con las ocurrencias de Macetaminofen y Canchinchunflen. Y éste es uno de mis posts favoritos de cualquier blog: Esperando un nuevo día.
Going Places es el blog de una maestra en Daegu, la ciudad donde paso mis fines de semana. Está casada con un coreano, escribe bien y tiene fotos chéveres.
Y visiten el blog de mi amigo Rafael. Se llama Pa’ decir algo y me paso jodiéndolo para que escriba más a menudo. A veces está meses sin escribir nada. Vamos a ver si eso cambia pronto. Él también dirige el programa radial Piedra, Papel y Tijera, transmitido por Radio Universidad de Puerto Rico.







