Comida mexicana y una salchicha

Una de las partes que no me gusta de mi trabajo es tener que poner notas. Lo tengo que hacer por Internet y parece como llenar un examen de burbujitas. Tengo 130 estudiantes (más o menos) y algunos los conozco por su nombre en inglés y a otros por su nombre coreano. Así que el proceso fue lento, mirando a mis listas cada dos segundos y luego mirando los comentarios pre-fabricados el próximo segundo. En ese juego estuve casi desde que me levanté ayer hasta que salí del apartamento a las 7pm.

También, durante ese tiempo, estuve pendiente a lo del terremoto en Chile. No podía creer la intensidad del sismo ni que lo estaba viendo en vivo a través del Internet. La periodista mencionaba cada 5 o 10 minutos que estaba sintiendo las réplicas en el estudio. Mis pensamientos y solidaridad están con los chilenos y los haitianos en sus respectivas tragedias.

Me monté en la guagua 급행 2 (rápida) desde la parada cerca de mi apartamento hasta la estación de trenes de Daegu. Me iba a encontrar en la tarima del centro de Daegu con Rose para ir a comer. Por alguna razón el clima de esta ciudad cambió de nuevo a invierno y hacia un frío de madre. Decidimos ir a Leo Chow, un restaurante mexicano/chino que tiene unas chimichangas decentes (para Korea).

Cuando terminamos de comer, llamé a Miguel, quien regresó de Puerto Rico a Korea hace muy poco, después de 5 meses de ausencia, y me dijo que estaba en Who’s Bob. Estuvimos allí toda la noche, bebiendo Jack & Cokes, White Russians, Black Russians y Long Islands. Jugamos un juego de foosball con Robin, el dueño de Who’s Bob y cuando nos cansamos de estar allí fuimos a Kim Pasa a comer kimbaps y chamchi jjigae.

Pero antes de ir a comer a Kim Pasa, pasé por “Buy The Way” y compré un salchicha. ¿La razón? La pueden ver aquí:

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Hoy me levanté y escuché un ruido de tambores cerca de mi apartamento. Mañana es el día de independencia de Korea y no sé si era relacionado a eso o no pero esto fue lo que vi:

Kim Yuna por aquí, Kim Yuna por allá

Ayer me dirigí a DaVinci Coffee a encontrarme con una compañera de trabajo para el language exchange. Yo le enseño español y ella me enseña coreano. Llegué un poco temprano así que me puse a preparar unas oraciones de práctica para mis estudiantes. Hace unas dos semanas más o menos el trabajo se ha regado un poco a mis horas personales. Como cuando se vira una taza de café y las manchas se quedan en la camisa para siempre.

A los pocos minutos llegó mi compañera de trabajo y me dice que la otra muchacha que práctica con nosotros no va a poder llegar porque estaba en su casa esperando para ver la participación de Kim Yuna en el patinaje sobre hielo. Entonces, ella me dice que a la 1:30pm tenemos que dejar de estudiar para poder ver a Kim Yuna desde su celular (aquí la mayoría de los celulares tienen TV). Se nos olvidó y a eso de la 1:50pm prendió el celular pero ya Kim Yuna había hecho su rutina.

Al final de cuentas, no importó mucho no haberla visto en vivo. Después de DaVinci Coffee, fui al banco a pagar unas cuentas y tenían el televisor puesto con la rutina de Kim Yuna en repeat. No he estado pendiente a las Olimpiadas pero tengo que admitir que la rutina de Kim Yuna fue impecable. Ella tenía la presión de millones de coreanos sobre sus hombros y pudo dejar todo eso a un lado y hacer lo que le tocaba y un poco más. Claro, acá en Korea los coreanos se sentían estáticos y pensaban que fueron ellos personalmente los que habían estado haciendo los triple axles. Algo así como cuando Tito peleó contra Oscar y los puertorriqueños pensaban que eran ellos los que estaban en el ring.

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Cuando llegué a mi casa por la noche, hablé un rato con una amiga coreana que conocí por Twitter, quien habla español y que vivió muchos años en Guatemala. Me señaló que estaba buscando noticias sobre una crisis en una de las televisoras más grandes de Korea, MBC. El presidente de MBC junto a siete altos ejecutivos renunciaron a sus puestos hace unos días. Todo esto viene porque la junta de MBC está controlada en un 70% por una agencia gubernamental. El presidente de MBC había sugerido unos nombres para tres vacantes ejecutivas y el gobierno dijo que no. Entonces, ahora se habla de una toma de la televisora por parte del gobierno. La unión de MBC está amenazando con irse a la huelga si el gobierno continúa con sus planes de reestructurar la junta de la televisora. La gente en Korea está embobada con las Olimpiadas y no les interesa mucho lo que está pasando con su televisora. Esto me recuerda un poco a la “reestructuración” del canal 6 bajo la administración de Fortuño. Puedes leer un poco más sobre la crisis en MBC aquí.

Protestas por la situación de MBC:

Un cielo llorón

Una lloradora. Así parecía el cielo de Chilgok ayer. El invierno oficialmente se fue y llegó una “primavera” que más parece un verano tropical, húmedo y lluvioso. Lo que me gusta del invierno coreano es que tiende a ser soleado y seco. Pero el resto del año el clima es medio incómodo.

Los coreanos se vanaglorian de tener cuatro estaciones distintas. Pero yo diría que la primavera y el otoño son tan cortas que en realidad no cuentan. Y yo añadiría otra estación: la del polvo amarillo. Para abril, más o menos, todo el país se cubre de una capa de polvo amarillento proveniente de China. Es de lo mejor si tienes un carro o padeces de asma. También es la mejor estación para sacar las mascarillas más trendy a pasear.

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Ayer regresé a Kyungbook National University para recoger los libros para la clase de coreano. Ya tengo el tiempo medido a la perfección. Camino exactamente 10 minutos de mi casa a la parada de guaguas. Cojo la guagua #706 desde Chilgok Green Park hasta Kyungdae Bukmun (entrada norte de la universidad) que se tarda exactamente 35 minutos. De ahí camino hasta el Language Education Center otros 7 minutos y estoy en el salón. Si llego a la parada entre las 7:50 y las 8:00am podré llegar a tiempo a la clase. La cuestión está en levantarme a esa hora cuando los gallos todavía están enjuagándose la garganta.

Cuando llegué a mi casa todavía tenía una hora y pico antes de empezar a trabajar así que decidí hacerme un almuerzo/cena. Arroz con habichuelas y atún. Tenía unas ganas de comer habichuelas como nunca. De postre me comí piña, fresas y chinas mandarinas. Me fui bastante satisfecho a trabajar.

Horita me voy a encontrar con dos compañeras de trabajo para el language exchange. Les estoy enseñando español y ellas me enseñan coreano. Cuando empiece las clases en la universidad no voy a tener tiempo de reunirme con ellas en la semana. Quizás nos veamos los domingos pero todo depende de cuanta energía tenga para enseñar un idioma después de estar toda la semana aprendiendo y enseñando. Una compañera de trabajo canadiense me pidió ayuda con el francés, así que tengo que considerar eso también. Además, me gustaría tener una vida fuera de las clases.

Soy maestro y estudiante

Debo empezar disculpándome por haber escondido la entrada de ayer. No me gusta auto-censurarme pero un amigo en quien confío y que conoce mucho mejor que yo las leyes coreanas me recomendó que la quitara. Así que lo hice porque vivo en un país que no es el mío y no quiero tener ningún problema innecesario. ¿Libertad de expresión? Por eso uso una página con hosting en EEUU (no es que sean la panacea de esto pero me puedo cagar en la madre de quien quiera sin mucho miedo a que me monten un caso).

Ya estoy debidamente matriculado en la Universidad Nacional de Kyungbook. Ayer me levanté temprano para ir a Homeplus (el Walmart coreano) a buscar unas fotos de pasaporte que necesitaba para la matrícula. Fui a la parada de guaguas a coger la #937. Cuando estaba por cruzar la calle pasa la guagua #937. Chévere. Me fui a la parada a esperar por la próxima. Pasaron dos #937 con las intermitentes y no pararon. Cogí la #706 y encontré que es mucho más conveniente y rápida que la otra.

La matrícula tomó como 5 minutos. Después llamé a mi amiga Mónica, quien es maestra de inglés en Kyungbook, y nos fuimos a almorzar por el área universitaria. Comimos en el Curry Spoon, un restaurante de… curry japonés. Estuvo bueno, rápido y barato. Mónica y yo estuvimos un rato hablando sobre nuestros futuros como maestros en Korea, sobre dramas coreanos (solamente he visto uno, y no completo) y sobre su pie roto que ya no está roto.

También hablamos sobre la comunidad bloguera en Korea y lo salvaje que puede ser. Yo leo todo tipo de blogs. Desde los que se quejan de Korea hasta los que aman cada pedazo de esta tierra. Yo creo que me ubico en el medio de esos extremos. Pero, Mónica me mencionó un blog de un sociólogo que mira a Korea a través del ojo crítico de la cuestión de géneros y los medios. Se llama The Grand Narrative. No he leido casi nada pero lo que he podido ver me ha impresionado. El escritor se aleja de los temas mundanos que el resto de nosotros vomitamos día a día y escribe ensayos bien pensados y documentados.

Mañana tengo que regresar a Kyungbook para buscar los libros que voy a estar usando este semestre. Soy $1,000 más pobre pero, como me dijo me amigo Rafa, ganaré riqueza intelectual. Ya veremos.

El extranjero

Nunca me había sentido tan extranjero como en Korea. Antes de mudarme a este país había viajado mucho. He estado en EEUU muchas veces (tengo familia en Ohio, Pennsylvania y Florida), Canadá, Venezuela, Ecuador, Guatemala, Cuba, República Dominicana, Brazil, varios países europeos y Hong Kong. En todos esos países pude encontrar algún tipo de conexión cultural o, por lo menos, la gente no me hacía sentir como un extranjero.

En Korea, especialmente en los pueblos pequeños, la gente se te queda mirando, te señala y a veces te saluda en inglés. Algunas personas se acercan a uno para practicar su inglés (sin importarles si nosotros queremos o no ayudarlos). Lo bueno de tener amigas rubias es que cuando ando con ellas, los coreanos se olvidan que existo.

Korea es muy diferente a Puerto Rico en muchas otras cosas. El clima por ejemplo. La forma de botar la basura. La manera de celebrar el fin de año. La comida. Las ceremonias de matrimonio. La moda. La música. La ética de trabajo. La obsesión por las aparencias (nacionales y personales). El idioma.

Por muchas razones, Korea me gusta y por muchas otras me disgusta. Creo que contrario a los otros sitios que he visitado, no he encontrado conexiones que me hagan sentirme como en casa. Y pienso que lo principal ha sido la barrera lingüística. Los/as amigos/as coreanos/as que tengo hablan muy buen inglés. Yo “hablo” coreano muy mal. Pero, contrario a muchos extranjeros que pasan 4, 5 o 10 años en Korea sin aprender ni siquiera a leer el alfabeto, yo me he propuesto aunque sea aprender lo básico del idioma. Por tal razón, mañana me voy a matricular en la Universidad Nacional de Kyungbook para coger las clases de nivel 1 de coreano.

Serán unas clases intensas. 10 semanas, 5 días a la semana, 4 horas al día. 200 horas de coreano en total. Pero ese es el ritmo que necesito. Entiendo más coreano ahora que cuando llegué hace un poco más de un año pero no tengo el vocabulario ni la soltura para comunicarme efectivamente con las personas que viven alrededor mío. ¿Me hará esto crear más conexiones con los coreanos? No sé. Pero sí sé que hará mi vida en este país un poco más fácil. Y podré entender lo que la gente dice alrededor mío.