Comiéndome a Seúl

Sábado

Todo empezó como una idea de Melinda de visitar varios restaurantes latinos en Seúl y reseñarlos para Daegu Pockets. Me propusó ser el fotógrafo de esta aventura. Tuve que “sacrificar” un fin de semana para esto.

Nos fuimos en el KTX junto a nuestros amigos Sergio y Dalia. Cuatro latinos rodeados de coreanos pudo haber causado muchos problemas pero el viaje transcurrió en total normalidad. Solamente nos mandaron a callar una vez. Y los pasajes nos salieron más baratos (como $12 de descuento por persona) porque cogimos los asientos con mesa, conocido como el family seating.

Llegamos a Seúl justo a la hora de almuerzo y nos dirigimos directo al primer restaurante, excepto Sergio que se fue a un concierto ahí para nerds. El primer restaurante se llamaba Ipanema, una churrasquería brasileña. El menú de almuerzo costó 17,000won e incluía el salad bar y buffet bar más 6 carnes. Empezamos con una ensalda verde fresca, seguido por cerdo, salchichón, pollo, pato, cordero y rib eye. La mejor carne fue el cerdo seguido de cerca por el pollo. El sabor era sencillo y la carne no estaba muy salada. Cuando terminé la carne me comí una feojada y de postre, piña fresca y mantecado de vainilla.

Terminado el almuerzo nos fuimos a Itaewon a dejar los motetes en el hotel. Estuvimos un rato allí, Dalia se fue de compras y Melinda y yo nos fuimos a tomar café en Hello Beans. Me gusta ese coffee shop porque el diseño hace que el nombre parezca Hell Beans. Sergio regresó del concierto con hambre. La única opción “realista” fue visitar La Casera, un restaurante ecuatoriano de Itaewon. Lamentablemente va a cerrar pronto. La cocinera peruana era la que estaba corriendo el show de esa noche y nos recibió con un comentario inocente: “El ceviche es un afrodisíaco.” De ahí procedió a hacer comentarios no tan apropiados (nos enteramos de su relación con un coreano y de su reciente divorcio de un peruano por culpa de una ecuatoriana) pero le dio color a la cena. Me comí una empanada de pollo y tostones. Todavía estaba lleno del almuerzo y quería dejar espacio para comer en la fiesta de Cristino.

Llegamos a la casa de Cristino y Glenid. Ya la fiesta estaba en todo su apogeo y me recibieron con un Tequila Sunrise. Allí me encontré con Melissa por primera vez desde que regresó a Korea de sus vacaciones por la isla. Esta fue la última fiesta en la casa de Tino (sniff sniff) porque se regresa a Puerto Rico definitivamente. Dos panas de Melissa eran los cocineros de la noche y pronto la comida comenzó a desfilar y a desaparecer. Primero salieron las mejores chuletas de cordero que he probado en mi vida. Después arroz con habichuelas, pollo y pato. Todo estaba delicioso. Pero una comida no está completa sin un final de 6 postres: flan de vainilla, flan de coco, tembleque, tres leches, bizcocho de chocolate y brazo gitano de aguacate. Todo hecho en casa, todo riquísimo.

La mayor parte de las personas que estaban allí se fueron a bailar a Caliente pero yo me quedé para tratar de dormir más de las tres horas que había dormido la noche anterior.

Domingo

Me levanté y Tino me dio pon hasta Itaewon donde me encontré con Sergio, Dalia y Melinda en Paris Baguette. El plan original había sido ir a El Comedor, un restaurante paraguayo, pero estaba cerrado. Tino nos recomendó Mi Madre, un restaurante español cerca de Itaewon. Fue un gran descubrimiento. Los cuatro pedimos el brunch del día que incluía tortilla española, croquetas de queso y atún, ensalada de espinaca, tocineta y arroz con azafrán. Sergio también pidió peras al vino tinto de postre. La dueña del lugar es coreana pero vivió dos años en Málaga y realmente supo capturar el sabor español a perfección. La tortilla española sabía igual o mejor que la que me comí en Barcelona. Las croquetas estaban fritas a la perfección y el arroz era el complemento perfecto para la tocineta salada. Las peras estaban exquisitas y el after taste era el de un vino tinto dulce.

Después del almuerzo perfecto nos topamos con una librería llamada 외국책 (Libros extranjeros, o libros para extranjeros) y entramos para ver si encontrábamos algo interesante. Era un laberinto de libros mayormente en inglés y menormente en español, francés, alemán y japonés. No compré nada pero me gustaría regresar luego a explorar con más tiempo.

¿Cómo terminar un fin de semana perfecto en Seúl? Comprando plátanos, claro. En Itaewon se consiguen productos de todos los países (aunque a precios exhorbitantes). Me compré dos latas de habichuelas rosadas marca Goya y Melinda se compró los tres plátanos que quedaban en la tienda. En lo que Melinda pagaba, el resto nos fuimos afuera a esperarla. Debo aclarar que Itaewon es donde viven la mayoría de los extranjeros en Seúl. Al lado de la tienda había un bar. De momento, del bar salé una señora coreana cargando un perrito y se acerca a nosotros y nos dice:

I’m so stressed. So disgusting!

Nos dice, en inglés, que desde hace una hora había un señor en su bar que solamente le había comprado una cerveza de 5,000won (como $4) y que el señor se le acercó de momento y le preguntó “Can I fuck you?” Estas fueron las respuestas de la coreana a esta pregunta:

I’m not a hooker! Do I look like a hooker? You look like a hooker fucker!

If you want a hooker, draw your favorite ass on the wall, cut a hole and fuck the wall!

Save yourself 20,000won and suck your own dick!

I said to him that I don’t have a pussy. I told him I went to the laundromat last night and got it stitched.

¡Me encanta Itaewon!

3 comentarios para “Comiéndome a Seúl”

  1. DALIA Dice:

    Me gusto mucho el post, te falto el detalle que acompaña el comentario numero tres.

    “Save yourself 20,000won and suck your own dick!” as she pushed Dalia’s head down to demonstrate the motion

    UGH, I’m traumatized!

  2. cassidix Dice:

    esa librería esta pidiendo a gritos horas de sentarse de cualquier manera y curiosear

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