Los efectos de una borrachera

Anoche, navegando por las calles traseras del mundo bloguero coreano (en inglés), me encontré con una página que se llama Black Out Korea. Me quedé un largo rato viendo la página y acordándome de todas las veces que he visto gente borracha caminando por ahí o durmiendo en cuanta esquina hay. La primera vez que vi un espectáculo así fue en Seúl. Andaba con un amigo de Puerto Rico y con otro amigo holandés que conocimos en el hostal. Regresábamos de una noche de jangueo en Hongdae cuando vimos a un muchacho sentado en la acera, esperando a que la luz cambiara para cruzar. Cuando nos acercamos nos dimos cuenta de que estaba ido y babeándose. Nos cogimos par de fotos con él. Con todo y flash el tipo ni se inmutó.

Hongdae es un buen lugar para ver este tipo de shows. Una noche como a la 1am, caminando de regreso al hostal, me tropecé con varias muchachas sentadas en el piso, vomitando, o tratando de pasar los peores minutos de la borrachera, o durmiendo. Es común.

También es común ver a grupos de hombres borrachos tratando de caminar de regreso a sus casas a tempranas horas de la noche. A veces me pregunto cómo, en un país donde las apariencias tienen tanto valor, pueden suceder este tipo de cosas. Pero claro, después me acuerdo de que el nivel de depresión es tan alto, y las drogas son ilegales e imposibles de conseguir, que todo el mundo tiene que recurrir al alcohol.

Pero sigo. De nuevo en Hongdae, esta vez en Vent, mi bar favorito de esa área, entró una muchacha sola y se sentó en la mesa detrás de la que yo estaba sentado con mis amistades. Pidió un trago y a los pocos minutos bajó la cabeza y se durmió. Ese bar no es muy silencioso que digamos y hay mucho humo de cigarrillo. Al par de horas se levantó, verificó su celular, se paró y se fue.

Uno de los beneficios de quedarse dormido en la calle o en cualquier lado en Korea es que como es un país relativamente seguro, hay probabilidades altas de que no te roben nada de lo que llevas encima. Además, es un espectáculo tan común ver gente borracha en la calle que casi nadie se sorprende.