Ayer fue un día de reencuentros y despedidas. Fui al centro de Daegu a eso de la 1pm para encontrarme con Courtney, con quien trabajé en el Daegu English Village el año pasado. Hace tiempo que no la veía por falta de tiempo y coordinación de parte de ambos. Ella pronto se va definitivamente (¿?) de Korea y quiero pasar algún tiempo juntos antes de que llegue esa fecha.
Fuimos a comer sushi al restaurante nuevo y luego fuimos a Angel-in-us para tomar un café. Allí llegaron otras dos amigas, Jazmin y Monica, quienes también trabajaron en el English Village. Hablamos un rato en el coffeeshop pero me tuve que ir rápido porque tenía que ir a casa de mi amiga Melinda, quien también se va pronto de Korea.
Llegué a la fiesta de despedida de Melinda y cuando la llamé me dice que va a bajar a buscarme, pero que se metió un señor coreano y estaba insultando a todo el mundo en la azotea. Subo las escaleras sin saber que esperar. Arriba estaba un nutrido grupo de extranjeros comiendo y bebiendo, algunos coreanos y mi amiga Sunny, quien era la única que estaba tratando de convencer al señor que se fuera de la fiesta. El señor se negaba a irse, alegando que él vivía cerca de allí, que nosotros no éramos coreanos y que estábamos haciendo mucho ruido. Luego de un largo rato, alguien llamó a la policía. Llegaron 3 patrullas para bregar con una sola persona.
No sé si es por las diferencias culturales, o si era por el respeto que le tenían al señor por ser mayor que los policías, pero lo estaban tratando con guantes de seda. Y no es que esté a favor de la violencia policíaca contra un ciudadano. Pero llegó un punto en que el señor estaba empujando a los policías y negándose irse de la fiesta.
(¿Cuántos coreanos hacen falta para arrestar a un hombre?)
Después de un rato, los policías lo lograron bajar hasta una de las patrullas. Allí se formó otro show más porque se negó a montarse al carro. Lo tuvieron que agarrar de una mano y caminarlo hasta su casa. Un policía subió de nuevo a la fiesta y resulta ser que el señor no está completamente cuerdo. Él ha llamado al cuartel anteriormente para quejarse del ruido de los pájaros.
Pero la verdadera razón por la que fui a la fiesta era para despedirme de Melinda, aunque espero verla de nuevo antes de que se vaya para siempre de Korea. Casi me hizo llorar cuando le di ese último apretón porque se puso bien sentimental… y bueno, que aquí es así cada dos o tres meses. Pero a veces hay personas que calan hondo y con quien uno puede tener conexiones que van más allá de lo pasajero. No digo más para no caer en lo cursi y redundante.
멜린다, 치카 안디나, 보고 싶을 거예요!




































































