Delicias y cumpleaños

Desde hace unas semanas atrás, una compañera de trabajo había estado planificando un almuerzo entre varios compañeros de la academia en la cual trabajo. El plan era ir a comer 오리고기 (carne de pato) como a quince minutos de nuestra academia. Ayer por fin pudimos ponernos todos de acuerdo para ir a almorzar. Nos encontramos frente a la academia y fuimos en una caravana de tres carros hasta el restaurante. El restaurante era uno estilo tradicional, con varios cuartos con piso ondol (calefacción en el piso) donde cada grupo se mete a comer pato. El día estaba extremadamente frío por lo que comer en ese piso caliente fue un lujo.

La comida llegó rápido y así mismo la devoramos. Un plato de pato da como para 4 o 5 personas. El pato viene relleno con arroz, nueces y otras frutas. Son pocas las veces que he comido pato y no sabía a que atenerme (creo que no lo he comido en años) pero estuvo exquisito. Definitivamente lo quiero comer de nuevo, y si puede ser en ese mismo restaurante, mejor.

Cuando terminamos de comer, jugamos un juego que se llama 007 bang! El juego consiste en señalar a alguien y decir cero, la persona señalada dice cero, la persona señalada dice siete, y esa última persona señala a alguien y dice bang! Las dos personas al lado de la persona muerta tienen que levantar las manos rápidamente. El juego es sencillo pero como se juega muy rápido causa mucha confusión. A los confundidos se le regalan golpes en la espalda (en lugar de hacerlos beberse un shot de alcohol).

Creo que esta ha sido la mejor comida que he tenido con mis compañeros de trabajo. Siempre comemos juntos, “forzados” por alguna eventualidad (alguien se va o alguien llega), pero esta es la primera vez que lo hacemos voluntariamente así que pudimos verdaderamente disfrutar de nuestra compañía.

Luego de la comida fui hasta casa de Yumi, para celebrar el cumpleaños de Brad y Kanda. Ahí me recibieron con tequila, comida tailandesa y pizza. Brad y un amigo de él estuvieron tocando guitarra y cantando canciones durante casi toda la fiesta, en los momentos en que Brad no estaba abriendo regalos o siendo embarrado con bizcocho.

En algún momento de la fiesta a alguien se le ocurrió tragarse el helio de las bombas que estaban colgadas del techo y varias personas le siguieron el paso. Aquí algunas de ellas:

De casa de Yumi fuimos todos hasta un jazzbar en el centro de Daegu. Me quedé poco tiempo allí porque tenía un compromiso con otras amistades que también estaban celebrando un cumpleaños. Por suerte ese grupo estaba en el centro de Daegu, jugando juegos de mesa en un 보드게임장 por lo que no tuve que caminar mucho. Allí estuve un rato hablando y viéndolos jugar pero decidí regresar al jazzbar por unos minutos.

Después de despedirme de los dos grupos, fui a mi último compromiso de la noche: ver a mi amiga Sunny bailar salsa en el club Babalú. Allí no sólo vi a Sunny, sino que me encontré a mucha gente conocida por pura casualidad. Parece que la salsa atrae a muchos personajes diferentes. Hubo una presentación de salsa estilo cubano, una estilo L.A. y una de reggaetón.

Hasta allí llegó una amiga francesa con quien estuve hablando y bailando el resto de la noche. Pude explicar todo lo que está pasando en Puerto Rico en francés (a preguntas de ella) así que creo que todavía me puedo defender en francés. O por lo menos, ella fue lo suficientemente generosa como para no señalar las barbaridades que cometí en su lengua.