El lunes me levanté y no podía encontrar mi wallet (billetera). Busqué en todos lados y nada. Ni en la mochila, ni encima de la mesa, ni debajo del sillón. No llevaba mucho dinero (más o menos $20) así que eso no me preocupaba demasiado. Lo que sí me preocupaba perder era las tarjetas de crédito, las tarjetas de puntos (de Homeplus, Lotte, Coffea Coffee, Café Benne y CGV; muy importantes si se vive en Korea) y, sobre todo, mi tarjeta de identificación coreana.
Repasé el día anterior para ver donde podía haberla dejado. Había ido a un restaurante indio cerca de la universidad de Kyungbook (tangente: saludos al puertorriqueño de Las Piedras que me encontré allí y que me dijo que lee el blog!) con unas amistades pero la probabilidad de haberla dejado allí era miníma porque… Cogí un taxi hasta mi casa. En esta parte fue donde empecé a dudar. ¿Se me habría caído dentro del carro? Y si fue ahí, ¿cómo la recuperaría? Seguí pensando y recordé que había ido al colmado cerca de mi casa. Pensé que había pagado con unos billetes que tenía en mi bolsillo pero no podía estar seguro.
Mientras pensaba en todo esto, me estaba preparando para salir y encontrarme con Sunny cerca de la estación del metro. Por suerte, tenía algunos billetes de 1,000won sueltos encima de la mesa y también tenía la libreta del banco con la cual podría retirar dinero. La mala suerte es que ese lunes era un día feriado por lo cual no podría reportar nada al banco de haberse perdido la wallet. No tenía tiempo de ir al colmado antes de encontrarme con Sunny así que me monté en mi scooter y fui hasta la estación.
Me encontré con Sunny, almorzamos en un restaurante japonés cerca de la estación y fui al banco de Daegu donde pude retirar algo de dinero. Regresé a mi casa, preparé la mochila para el trabajo y salí a encontrarme con Sunny de nuevo, esta vez en un coffeeshop frente al restaurante. La idea era planificar una actividad de la cual hablaré luego.
En el camino al coffeeshop, paré en el colmado para preguntar por la wallet y comprar alguna merienda para el trabajo. Tan pronto entré el cajero me reconoció y me entregó la wallet. Intacta. Mis niveles de estrés disminuyeron casi a 0%. Compré algunas cosas y salí aliviado al coffeeshop.
Estuve como hora y media en el coffeeshop cuando decidí enviarle un mensaje a mi manager para preguntarle a que hora debería entrar a trabajar. Esta semana estoy trabajando en una escuela 영재 (literalmente significa, pequeños genios) y tengo un horario reducido debido a que tengo que trabajar el sábado. Me dijo que podría entrar a las 5pm. No pasó ni un minuto de haber terminado la llamada cuando me llamó nuevamente y me dijo que habría un cambio de planes y que tendría que cubrir a una maestra substituta (problemática) que estaba enferma. La idea era cubrir una hora en esa escuela y luego ir a la escuela de los genios. Terminé cubriendo todo el día en esa escuela y mi manager tuvo que cubrir la escuela de los genios. Por suerte me pagarán un poco de overtime por la mini-aventura del día.
En fin, un lunes que estaba emocionado por comenzar terminó siendo un día de esos tétricos que no podía esperar que terminara.
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