Unos días en Bundang

Esta semana estoy en Bundang, una de las ciudades sátelites de Seúl. Es también una de las pocas ciudades planificadas de Korea y se nota: todo parece mucho más organizado que el resto de las ciudades coreanas. A veces, cuando camino por las calles o los parques (y espero que esto no lo lea ningún coreano), me siento que estoy caminando por Japón. Turísticamente hablando no hay mucho para ver; es un área casi exclusivamente residencial.

Precisamente por eso estoy acá. Mi academia tiene dos escuelas en esta ciudad y estoy sustituyendo a uno de los maestros que está de vacaciones. Siento que me saqué la loto estando aquí: los estudiantes de intermedia están en sus días de pruebas de mitad de semestre por lo que casi ninguno de ellos asiste a la academia. Eso se traduce en menos horas de trabajo para mi. Muchas menos. De 30 horas que se supone que trabaje voy a trabajar 17. Además estoy trabajando en la escuela de nivel especial y súper especial por lo que los estudiantes hablan muy bien inglés y quieren estudiar. Casi no se siente como trabajar.

Hoy decidí ir al Parque Central de Bundang del cual había leído antes de llegar acá. Traté de ir la vez pasada que trabajé en Bundang pero la lluvia no me lo permitió. El clima estaba perfecto para caminar (quizás un poco caluroso pero nada de humedad). Cuando salí del metro cogí una ruta equivocada y llegué hasta un río. Casi no podía ver nada por la claridad del sol. Era la peor hora para tomar fotos pero hice lo que pude.

Después de caminar un rato encontré el parque. No habían muchas personas, sólo gente mayor y madres paseando a sus bebés.

El parque en sí no tenía demasiado para ver o hacer aunque me gustó un pequeño lago con una fuente que tenía un show de agua.

Cerca de la fuente también había un modelo de una casa tradicional coreana con artefactos que usaban los granjeros de antaño.

Después del paseo fui a almorzar y a trabajar unas no muy fuertes tres horas. Ahora tengo que terminar de leer el libro Peter Pan para discutirlo mañana con una estudiante que ya me dijo que lo está odiando. Deséenme suerte.

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Aprovecho este post para agradecerles por haber votado por este blog en los Premios Bitácoras 2011. ¡Subí del puesto #19 al #3 en una semana! Mil gracias.

Pero la votación no ha terminado así que si todavía no has votado, puedes hacerlo aquí:

Premios Bitácoras 2011

Recuerda votar por este blog, http://www.ivanenkorea.com, en la categoría de Mejor Blog Personal. También vota por desdemicamara.tumblr.com en la categoría de Mejor Fotolog. ¡Gracias adelantadas!

Jugando con mi nueva cámara – Fuji X100

Mi primera cámara “de verdad” fue una Nikon F. Esta cámara parecía un tanque y pesaba casi como uno. Estaba hecha casi completamente de metal. Fue la cámara que use durante mis primeros meses en la universidad cuando estudiaba fotografía y fue con la que aprendí que significaba eso de aperturas y velocidades (ya que era completamente manual). Lamentablemente ya no la tengo conmigo pero ahora tengo en mis manos una cámara parecida:

Fuji X100

Parecida en ciertos sentidos: es de metal y tiene ‘dials’ manuales como las cámaras del pasado. Precisamente eso fue lo que me atrajo a esta cámara. Tiene un ‘look’ más tradicional y sexy que las cámaras de plástico negro y genéricas. Se siente bien en las manos; es decir, no pesa mucho. Comparada con mi Canon 50D, no pesa nada.El sensor digital es gigantesco y de buena definición. La apertura (que va de F2 a F16) y la velocidad (de 1/4000 a B) se pueden controlar manualmente o se puede dejar que la cámara lo haga por uno. Yo prefiero controlar la apertura y que la cámara escoja la velocidad. También hay un dial que compensa la sobreexposición y viceversa que he encontrado extremadamente útil.

La cámara tiene ciertas limitaciones (¿o retos?). La principal es que el lente es fijo y no se puede cambiar. No tiene zoom como otras cámaras de este tamaño. Digo reto porque esto obliga a repensar la forma de retratar. En vez de tener un zoom automático, las piernas de uno hacen ese trabajo. Otro reto es que el enfoque es un poco lento. Es lo suficientemente lento como para no poder tomar muchas fotos de acción.

Pero ya basta de tecnicismos, vamos a los ejemplos. He llevado la cámara a varios lugares entre los que están: el templo Donghwa de Daegu, el mercado Seomun y el lago Suseong. En todos los lugares la cámara ha funcionado extremadamente bien, aunque en el mercado se me hizo un poco difícil capturar los momentos con movimiento.

Templo Donghwa de Daegu:

Mercado Seomun:

Lago Suseong:

Aquí pude controlar un poco mejor la cámara y usar el blanco y negro, el contraluz y algunos otros efectos, con buenos resultados.

Otros lugares:

Esta será la cámara que llevaré conmigo a todos los lugares de ahora en adelante (no pesa tanto como mi otra cámara). Cuando colabore con la revista llevaré las dos cámaras ya que la limitación del lente de la Fuji no me va a permitir usarla en todas las ocasiones.

Mi conclusión es que esta cámara es buenísima, siempre y cuando se tenga un conocimiento básico del lado técnico de la fotografía. El precio la hace menos atractiva que, digamos, una Canon G12 pero mucho más atractiva que una Leica X1. El lente es un sueño y los colores sobrepasan las expectativas.

Para ver más fotos tomadas con la Fuji X100 (y con mi Canon 50D) puedes visitar: Desde mi cámara.

Gracias a @gabrielrodz quien fue el que me enseñó esta cámara por primera vez.

Un paréntesis

Todo el que ha leído este blog sabe que me gusta hacer uso del paréntesis. En esta ocasión hago un paréntesis bloguero para pedirles un favor. Es un favor sencillo y que no conlleva mucho esfuerzo:

La votación para los Premios Bitácoras 2011 ha comenzado y este año estoy participando con mis dos blogs (Iván en Korea y Desde mi cámara). Para votar sólo tienes que ir a este enlace, conectarte con tu cuenta de Facebook o Twitter y votar así:

http://ivanenkorea.com/ —-> Categoría: Mejor Blog Personal 

http://desdemicamara.tumblr.com/ —-> Categoría: Mejor Fotolog

¡Gracias por votar y por leer mi blog! (y por comentar, y retuitear mis enlaces, y seguirme por Facebook, y etc.)

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Hay varios otros blogs sobre Korea que recomiendo que voten junto al mío como:

Coreano Por Gusto (Mejor Videoblog)

Paella de Kimchi (Mejor Blog Personal y de Viajes)

Eurowon (Mejor Blog Personal y de Viajes)

Desde Seúl (Mejor Blog Periodístico)

Bitácora Kimchi (Mejor Blog Personal)

Para un mejor resumen de como votar por estos blogs (y otros) pueden ir a Vótanos en los Premios Bitácoras de Paella de Kimchi.

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Y ya que estoy haciendo un paréntesis, les recuerdo que también tengo un grupo en Facebook. ¿Qué tiene de diferente al blog? A veces pongo fotos e información que no aparece aquí. Suscríbete dándole click a la imagen:

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Por último, me puedes seguir en Twitter. Mi cuenta es @flanivan pero, OJO, tuiteo sobre muchos temas y no es una cuenta dedicada a Korea. Advertidos quedan :)

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Nuevamente, GRACIAS por su apoyo y por sus comentarios (y por soportar este paréntesis).

Chuseok en Busan

Ya han pasado casi dos semanas desde Chuseok, el Día de Acción de Gracias coreano, y no iba a escribir nada sobre él pero ayer al fin recibí mi regalo de Chuseok de parte de mi academia. El primer regalo que recibí de mi academia en 2010 fue una caja de algas lo cual no fue muy bien recibido por los maestros extranjeros (no es que no comamos algas pero usualmente no las compramos para cocinar en la casa). Desde entonces los regalos han sido sets de jabones y cremas humectantes. Estos jabones que me han regalado esta vez me durarán hasta que llegue el próximo feriado y el próximo regalo.

Este año Chuseok cayó un lunes así que tuvimos un fin de semana de cuatro días (Chuseok es un feriado de tres días pero como el día principal fue un lunes, dieron domingo y martes libres). Decidí pasarlo en Busan con mi amigo Sergio, el mexicano. Estuve de domingo a martes por allá pero el lunes fue el mejor día de todos. No hicimos nada remotamente coreano. Es decir, esta fecha tradicional la pasamos en Haeundae, la playa más famosa de Korea, y comiendo en un bar irlandés.

La playa no estaba muy llena pero si habían muchos extranjeros. Ya que las fábricas estaban cerradas por el feriado, habían muchas personas del sureste asiático disfrutando del calor y del día sin trabajo. También habían coreanos pero eran los menos. Mientras Sergio nadaba en la playa yo decidí dar una caminata. Caminé hasta uno de los extremos en donde encontré una pequeña villa pesquera. Llegar hasta allí fue como entrar a una Korea diferente, especialmente para mi que vivo en una ciudad sin acceso al mar.

Allí estaban unas personas probando suerte en la pesca (¿Es suerte o destreza? Supongo que tiene algo de las dos.)

Cerca de la villa pesquera se puede coger un bote que da una vuelta por Haeundae y otras partes de la ciudad.

Por allá los millonarios y por acá los que secan sus paños al sol.

De regreso a la playa vi a este coreano jugando con un frisbee junto a otras personas. Se notaba que no había jugado antes y que NO estaba vestido para la playa. Cada vez que una de las demás personas fallaba el tiro se reía a carcajadas y se burlaba de ellas.

Y vi a esta niña cargando exitosamente un tubo más grande que ella hasta el agua.

Después de cenar cerca de la playa regresamos y nos encontramos con un mini festival de salsa. En Korea la salsa ha cogido mucho auge en los últimos años y debo decir que muchas de las personas lo bailaban muy bien (aunque sin el gustito caribeño, pero yo no soy quien para juzgar ya que no bailo).

Visitando el Daegu tradicional

Mi sábado “empezó” un poco temprano (7:30am) con una llamada de la compañía que me iba a hacer entrega de una pequeña maleta que compré. Necesitaban saber el código que identifica el área donde vivo. Cómo pude entender eso en coreano cuando todavía estaba entre el sueño y la conciencia, realmente no lo sé. Lo que sí sé es que le di el número correcto porque justo cuando terminé de bañarme tocaron a la puerta con la maleta.

Pocos minutos después me llegó una llamada de una tienda de cámaras en donde había reservado mi nueva Fuji X100. Fui hasta allí y después de hacer el doloroso pago, jugué con ella un rato. La batería tenía suficiente carga para el resto del día. En otro post hablaré un poco más de la cámara pero por ahora puedo decir que me está gustando (algunas de las fotos que puse hoy en el blog las tomé con esta cámara y el resto con mi cámara usual).

 

En la tienda me recogieron Hami y Sunny, unas amigas con quienes iría a la montaña Palgong para escribir un artículo para la revista Daegu Compass. Comenzamos el viaje visitando unas tumbas antiguas. No tenía idea que esas tumbas existían en Daegu. Había visto algunas parecidas en Gyeongju (aunque allá son de mayor escala). Las tumbas en Korea las hacen en forma de pequeñas montañas y, hasta donde tengo entendido, el tamaño de la montaña está relacionado con la importancia que tenía la persona en vida.

 

Estuvimos poco rato allí y luego fuimos al templo más importante y famoso de Daegu: Donghwasa. De camino al templo vimos las primeras señales del débil otoño que apenas comienza.

Esta es mi segunda vez en este templo, aunque la primera vez no pude ver el gran Buda que reside allí porque estaba en remodelación. La remodelación terminada, esta vez pude ver al Buda en toda su grandeza. Hami y Sunny me dijeron que ese es el Buda más grande de Asia aunque pongo eso en duda porque TODOS los países asiáticos dicen lo mismo de sus Budas. Shanghai tiene el Buda de plata más grande; Hong Kong tiene el Buda de bronce sentado más grande; Japón tiene el Buda de madera más grande. En fin, todos son grandes y se nota que lo quieren mucho.

Pasamos por el camino forrados de linternas budistas (en las cuales puedes poner tu nombre con un módico donativo de $21 a 1,000).

Los guardianes del templo nos dejaron pasar.

Algunas personas eran más cautelosas a la hora de entrar y le hacían reverencia a los guardianes.

Una pequeña cabaña para rezar con un cojín muy chic.

Aquí consultado con el mapa para llegar hasta el Buda.

¿Anunciará esta campana el almuerzo de los monjes?

Llegué al gran Buda.

Toda esa caminata nos dio hambre así que fuimos a comer pollo. El plato tiene un nombre en coreano pero para que complicarnos: era un asopao de pollo con una sopa de arroz por el lado. Estuvo regular.

Un sábado comiendo y fotografiando

Este sábado pasado me despertó una llamada de mi amiga Sunny, quien quería que ayudara a su prima a editar un ensayo en inglés. Accedí (luego de tomarme un café y estar un poco más despierto) y nos tomó más o menos una hora en mejorarlo. Cuando terminamos el ensayo Sunny me invitó a almorzar al restaurante italiano de su tío, Terraza In City, que queda a unos diez minutos caminando de mi casa. Hace mucho tiempo que me había estado hablando de este restaurante y de lo delicioso que es así que no dude mucho en aceptar.

Había pasado por el restaurante muchas veces de camino a la estación de metro. Es un edificio de dos pisos acabado de remodelar, muy moderno, minimalista y de muy buen gusto. Nos sentamos al lado del patio y yo pedí el steak sirloin y Sunny pidió espagueti gorgonzola. Esto fue lo que nos trajeron:

Lo primero fue una ensalada de camarones. Yo soy alérgico así que Sunny le sacó más provecho que yo a ese plato.

A la misma vez, nos trajeron un plato de panes.

Le siguió una rica sopa de habichuelas.

Luego trajeron una segunda ensalada, esta vez de salami.

Después llegó el plato fuerte: un jugoso steak sirloin preparado a la perfección.

Por último el café (lo menos que me gustó de todo el almuerzo).

Después del delicioso almuerzo (a un coste de 30,000won) tenía ganas de tomar fotos así que fui hasta el Seomun Market, el mercado más grande y antiguo de Daegu. En Seomun se puede encontrar de todo (¿necesitas un hanbok tradicional? ¿frutas? ¿juguetes? y sí, hasta carne de perro) y a mejores precios que en el supermercado. Como era un sábado pre-Chuseok el mercado estaba un poco más lleno de lo normal. Y aunque eran ya más de las tres, todos los lugares de comida estaban repletos. Es un sitio muy fotogénico aunque todavía no me siento muy cómodo retratando allí. Debo regresar varias veces más a ver si logro conseguir algunas fotos memorables. Pero, esto fue algo de lo que vi:

Caminé del mercado hasta el centro de Daegu porque tenía que ir a un bar a tomar unas fotos para una revista. Como todavía tenía un poco de tiempo decidí ir a unas casas preservadas de unos poetas famosos, cerca de la calle de medicina tradicional coreana. Siempre me choca ver esas casas contrastadas con los edificios extremadamente modernos construidos justo al lado.

Por último, me encontré con algunos voluntarios de ‘Daegu Compass’, revista para la cual colaboro de vez en cuando. Esta vez nos encontramos en Club That, un bar de jazz en pleno centro. Ha cambiado de sitio par de veces pero ahora está en su hogar permanente. La comida me pareció normal y el mojito estuvo menos dulce de lo que hubiese querido pero fue gratis así que no me quejo.

En fin, un buen comienzo del fin de semana largo de Chuseok. Próxima parada: ¡Busan!

 

Un día épico por Busan

Vivir y trabajar en Korea es exponerse a constantes despedidas, de personas que uno conoce de pasada y de amigos cercanos que regresan a sus casas o encuentran nuevas oportunidades en otros lugares. Ahora me ha tocado despedirme de una de las rubias, Rose. Ella llegó a Korea hace un poco más de dos años y trabajamos juntos en el Daegu English Village. Ahora cogerá rumbo hacia China donde le espera un trabajo administrativo en una academia privada. Rose, Naomi (la otra rubia) y Sergio (el mexicano) formamos un “crew” dispuestos a aventurarnos por este país, y de paso devorarnos todo lo que nos pusieron al frente. Aunque en estas últimas semanas no nos habíamos podido reunir, habíamos quedado en ir juntos a Busan este pasado sábado para disfrutar del sol, la playa y de buena comida.

Fuimos en tren rápido hasta Busan y cogimos el metro hasta Somyeon, donde nos encontramos con Sergio. Decidimos ir a comer pollo frito pero cuando llegamos el restaurante estaba cerrado. Había un restaurante de galbi bibimbap (lo que sale en la foto) a sólo unos pasos de allí y terminamos comiendo allí. El bibimbap solo no es mi plato coreano favorito (en fin, no es más que arroz con vegetales y salsa picante) pero la carne le da un buen toque. Cuando terminamos de comer fuimos a tomar café en Angel-in-us (posiblemente el peor nombre para un coffeeshop) donde Sergio hizo un dibujo de Rose tirándose peos en su cama y nosotros elaboramos un dibujo estereotipado  de Sergio (pero lo estereotipos son casi verdades, ¿no?). El intelecto y la madurez nos da y nos sobra.

Terminado el café, pasamos dos horas en un multi-bang, un cuarto con un televisor plano gigante con Nintendo Wii, karaoke, Internet y películas. Después de cantar varias canciones (y de yo darle a la pandereta como atalaya en plena misa) nos fuimos a la playa más famosa de Korea: Haeundae.

Esta playa me gusta y no me gusta. Me gusta por todos los personajes que uno puede ver allí. Siempre hay algo sucediendo o alguien haciendo que algo suceda. Lo que no me gusta es que en el momento más acalorado del verano pueden llegar a meterse un millón de personas en ese pedacito de arena. Pero en fin, allí estábamos con más café en mano para enfrentar las próximas horas.

Las rubias y el mexicano se tiraron algunas fotos ‘vanity':


Sergio y yo intentamos pasar por ninjas:

Rose le dio las gracias al mar por unas sandalias de su tamaño que este le regaló:

Y vimos un rescate en plena playa que resultó ser la filmación de un anuncio o película o programa de televisión:

Para finalizar el día, cenamos en una sandwichería en la playa. Pedí un ‘tender beef’ sandwich y puedo decir que es uno de los mejores sandwiches que me he comido en este país.

En fin, todo un día épico digno del ‘original crew’. Y ahora que la rubia se va a China, me he inventado la excusa de ir a Hong Kong para ir a janguear con ella por allá.