Un día épico por Busan

Vivir y trabajar en Korea es exponerse a constantes despedidas, de personas que uno conoce de pasada y de amigos cercanos que regresan a sus casas o encuentran nuevas oportunidades en otros lugares. Ahora me ha tocado despedirme de una de las rubias, Rose. Ella llegó a Korea hace un poco más de dos años y trabajamos juntos en el Daegu English Village. Ahora cogerá rumbo hacia China donde le espera un trabajo administrativo en una academia privada. Rose, Naomi (la otra rubia) y Sergio (el mexicano) formamos un “crew” dispuestos a aventurarnos por este país, y de paso devorarnos todo lo que nos pusieron al frente. Aunque en estas últimas semanas no nos habíamos podido reunir, habíamos quedado en ir juntos a Busan este pasado sábado para disfrutar del sol, la playa y de buena comida.

Fuimos en tren rápido hasta Busan y cogimos el metro hasta Somyeon, donde nos encontramos con Sergio. Decidimos ir a comer pollo frito pero cuando llegamos el restaurante estaba cerrado. Había un restaurante de galbi bibimbap (lo que sale en la foto) a sólo unos pasos de allí y terminamos comiendo allí. El bibimbap solo no es mi plato coreano favorito (en fin, no es más que arroz con vegetales y salsa picante) pero la carne le da un buen toque. Cuando terminamos de comer fuimos a tomar café en Angel-in-us (posiblemente el peor nombre para un coffeeshop) donde Sergio hizo un dibujo de Rose tirándose peos en su cama y nosotros elaboramos un dibujo estereotipado  de Sergio (pero lo estereotipos son casi verdades, ¿no?). El intelecto y la madurez nos da y nos sobra.

Terminado el café, pasamos dos horas en un multi-bang, un cuarto con un televisor plano gigante con Nintendo Wii, karaoke, Internet y películas. Después de cantar varias canciones (y de yo darle a la pandereta como atalaya en plena misa) nos fuimos a la playa más famosa de Korea: Haeundae.

Esta playa me gusta y no me gusta. Me gusta por todos los personajes que uno puede ver allí. Siempre hay algo sucediendo o alguien haciendo que algo suceda. Lo que no me gusta es que en el momento más acalorado del verano pueden llegar a meterse un millón de personas en ese pedacito de arena. Pero en fin, allí estábamos con más café en mano para enfrentar las próximas horas.

Las rubias y el mexicano se tiraron algunas fotos ‘vanity’:


Sergio y yo intentamos pasar por ninjas:

Rose le dio las gracias al mar por unas sandalias de su tamaño que este le regaló:

Y vimos un rescate en plena playa que resultó ser la filmación de un anuncio o película o programa de televisión:

Para finalizar el día, cenamos en una sandwichería en la playa. Pedí un ‘tender beef’ sandwich y puedo decir que es uno de los mejores sandwiches que me he comido en este país.

En fin, todo un día épico digno del ‘original crew’. Y ahora que la rubia se va a China, me he inventado la excusa de ir a Hong Kong para ir a janguear con ella por allá.