Un sábado comiendo y fotografiando

Este sábado pasado me despertó una llamada de mi amiga Sunny, quien quería que ayudara a su prima a editar un ensayo en inglés. Accedí (luego de tomarme un café y estar un poco más despierto) y nos tomó más o menos una hora en mejorarlo. Cuando terminamos el ensayo Sunny me invitó a almorzar al restaurante italiano de su tío, Terraza In City, que queda a unos diez minutos caminando de mi casa. Hace mucho tiempo que me había estado hablando de este restaurante y de lo delicioso que es así que no dude mucho en aceptar.

Había pasado por el restaurante muchas veces de camino a la estación de metro. Es un edificio de dos pisos acabado de remodelar, muy moderno, minimalista y de muy buen gusto. Nos sentamos al lado del patio y yo pedí el steak sirloin y Sunny pidió espagueti gorgonzola. Esto fue lo que nos trajeron:

Lo primero fue una ensalada de camarones. Yo soy alérgico así que Sunny le sacó más provecho que yo a ese plato.

A la misma vez, nos trajeron un plato de panes.

Le siguió una rica sopa de habichuelas.

Luego trajeron una segunda ensalada, esta vez de salami.

Después llegó el plato fuerte: un jugoso steak sirloin preparado a la perfección.

Por último el café (lo menos que me gustó de todo el almuerzo).

Después del delicioso almuerzo (a un coste de 30,000won) tenía ganas de tomar fotos así que fui hasta el Seomun Market, el mercado más grande y antiguo de Daegu. En Seomun se puede encontrar de todo (¿necesitas un hanbok tradicional? ¿frutas? ¿juguetes? y sí, hasta carne de perro) y a mejores precios que en el supermercado. Como era un sábado pre-Chuseok el mercado estaba un poco más lleno de lo normal. Y aunque eran ya más de las tres, todos los lugares de comida estaban repletos. Es un sitio muy fotogénico aunque todavía no me siento muy cómodo retratando allí. Debo regresar varias veces más a ver si logro conseguir algunas fotos memorables. Pero, esto fue algo de lo que vi:

Caminé del mercado hasta el centro de Daegu porque tenía que ir a un bar a tomar unas fotos para una revista. Como todavía tenía un poco de tiempo decidí ir a unas casas preservadas de unos poetas famosos, cerca de la calle de medicina tradicional coreana. Siempre me choca ver esas casas contrastadas con los edificios extremadamente modernos construidos justo al lado.

Por último, me encontré con algunos voluntarios de ‘Daegu Compass’, revista para la cual colaboro de vez en cuando. Esta vez nos encontramos en Club That, un bar de jazz en pleno centro. Ha cambiado de sitio par de veces pero ahora está en su hogar permanente. La comida me pareció normal y el mojito estuvo menos dulce de lo que hubiese querido pero fue gratis así que no me quejo.

En fin, un buen comienzo del fin de semana largo de Chuseok. Próxima parada: ¡Busan!