Trabajando en Busan

He estado en Busan decenas de veces pero nunca había venido a trabajar. Vi que Busan estaba en el calendario de trabajo así que decidí ofrecerme como voluntario para trabajar acá. Todos los demás maestros substitutos me habían hablado maravillas de trabajar acá, especialmente porque el motel está ubicado a un minuto de Haeundae, la playa más famosa de Korea.

Llegué el lunes al motel para encontrarme que el cuarto no había sido reservado todavía. Lo único que tenían disponible eran cuartos VIP en el noveno piso. A mi me da igual en donde duerma pero me gustó entrar a ese cuarto y tener una excelente vista de la playa. Dos días después me cambié a un cuarto regular y aparte de tener una cama un poco más pequeña, no he podido encontrar más diferencias entre un cuarto VIP y uno regular.

Siempre que trabajo fuera de Daegu me gusta aprovechar las diferentes opciones culinarias que me ofrece la ciudad. El lunes fui a Bucella, un sitio frente a Haeundae donde hacen sandwiches buenos con pan real (muy difícil de encontrar en Korea). Me comí un sandwich de pastrami y venia también con una pequeña ensalada.

El martes también me quedé caminando por Haeundae y había varias personas alimentando a los pájaros que siempre están por allí. Dos niños en particular estaban teniendo mucha suerte en conseguir que los pájaros se les acercaran. Otras chicas parece que también habían tenido éxito en alimentarlos pero los pájaros son malagradecidos y las terminaron atacando.

Caminando por el área cerca de la playa me encontré con un museo de fotografía gratuito llamado el Goeun Museum of Photography. Allí había un exhibición de fotografías de artistas de los países ASEAN (Association of Southeast Nations). Muchas de las fotografías me impresionaron por su delivery conceptual o por su honestidad. Fue una grata e inesperada sorpresa haber encontrado ese museo y poder apreciar una vista de Asia desde ojos de fotógrafos que viven acá.

Hace mes y medio Robert, el que maneja el blog Paella de Kimchi, y su esposa Jumi se mudaron a Busan. El miércoles nos encontramos cerca de su apartamento y subimos por un rato a tomar un té y desayunar. Robert vive en un piso doce con una increíble vista del puente Gwangan y el mar.

Después del desayuno caminamos hasta el United Nations Memorial Cemetery (Cementerio de Recordación de las Naciones Unidas). Allí hay 2,300 soldados enterrados, quienes murieron en la sangrienta (y aún sin terminar) guerra de Korea. La entrada al cementerio es gratuita y, sinceramente, no es tan deprimente. Se siente más como un parque aunque hay soldados coreanos vigilando las entradas y de vez en cuando se pueden ver caminando por el cementerio.

De allí nos fuimos a almorzar una de mis comidas coreanas favoritas: 안동찜닭 (pollo al estilo de Andong). Robert nunca la había probado y al parecer le gustó.

Cada vez que vengo a Busan me enamoro más y más de esta ciudad y me recuerda lo mucho que me hace falta estar cerca del mar.