Empezando las vacaciones por Busan

Me encontré con mi prima Lindy en el aeropuerto de Busan a eso de la una de la tarde. No nos habíamos visto desde hacía más de tres años cuando me fue a visitar a Puerto Rico. Nos abrazamos, me dijo: “tengo hambre” y nos montamos en el tren camino a Haeundae para dejar las cosas en el hotel y comer algo. El viaje en el metro fue largo, más de una hora, y llegamos cansados y hambrientos.

Le sugerí que fuésemos a ‘Bucella’, un pequeño restaurante que se especializa en sandwiches y que quedaba a unos pasos del hotel. Allí fuimos y ambos pedimos el tender beef sandwich. Estaba delicioso y era justo lo que necesitábamos para recargar energías. Bueno, eso y el café que nos tomamos después del almuerzo. Nos quedamos descansando en el café por un buen par de horas y luego nos fuimos a caminar un rato por la playa.

Hacía mucho viento y frío ese día. Ya estaba atardeciendo cuando salimos del café y la playa estaba casi desierta. El viento era tanto que era casi insoportable estar afuera tomando fotos. Después de un corto rato, regresamos al hotel para seguir descansando. No duró mucho el descanso porque el hambre volvió a picar y nos fuimos a comer carne a la parrilla en un restaurante cerca de la playa. La comida ha sido el eje central del viaje desde el principio.

Al otro día desayunamos algo en un café y nos fuimos al templo Haedong Yonggungsa, muy famoso por estar justo al lado del mar. Era domingo y estaba abarrotado. He ido varias veces y nunca lo había visto tan lleno. Parece que el día sin trabajo y la mejoría en el clima se combinaron para crear una tormenta perfecta de visitantes al templo. Aún así estuvimos mucho tiempo allí, tomando muchas fotos y disfrutando del buen clima.

De ahí lo seguimos hasta el Jagalchi Market, un mercado de pescados al aire libre. Antes de ir al mercado almorzamos Andong Jjimdalk en el área del Busan International Film Festival, el cual queda justo al cruzar la calle del mercado. También probamos el hoddeok (parecido a un pancake relleno de azúcar negra y nueces) y a mi prima le gustó tanto que se comió dos.

El mercado también estaba lleno pero no tanto como el templo. Me encanta pasear por allí y tomar fotos aunque estoy muy seguro que las personas que trabajan allí odian a la gente como yo.

Terminé el día comiendo samgyeopsal con mis amigos Robert y Jumi del blog Paella de Kimchi. Un delicioso final a un fin de semana excelente.