Kyoto, la belleza hecha ciudad

Llegamos a Kyoto en tren, en un viaje de tan solo 25 minutos desde Osaka. En la estación de Kyoto cogimos un mapa de la ciudad con la ruta de las guaguas (en Kyoto hay un metro pero no es muy útil cuando se está de turista) y salimos a la calle para ir al hotel. Luego de una pequeña confusión sobre cuál guagua usar, llegamos al Toyoko-Inn y dejamos los bultos. Allí nos encontramos con una amiga puertorriqueña, quien también estaba de vacaciones por Japón. La primera parada de este trío de puertorriqueños en Kyoto fue un café para recargar energías y verificar el mapa.

Nos decidimos por visitar Kinkakuji, también conocido como el Templo Dorado. Este es considerado uno de los templos más hermosos y emblemáticos de Kyoto y de Japón y es, sin duda, la mayor atracción de esta ciudad. Se le llama Templo Dorado porque su edificio principal está cubierto en oro. También tiene jardines zen y áreas donde se pueden comprar velas e inciensos y pedir deseos. El templo, como era de esperarse, estaba repleto de turistas y estudiantes en gira.

Luego de tomar las obligadas docenas de fotos del templo y sus alrededores, nos montamos en la guagua para ir a otro templo cercano. En el camino a ese templo, nos topamos con otro aún más cercano y que parecía interesante. Decidimos bajarnos allí y visitarlo. El templo era Ninnaji y su mayor atractivo era un jardín de cerezos que estaba en el climax de florecimiento. Allí estuvimos el resto de la tarde, caminando entre los cerezos y admirando los templos anaranjados y la gigantesca pagoda.

Terminamos ese día caminando por Gion y comiendo en un restaurante malísimo que escogimos al azar.

Al día siguiente nos levantamos temprano para ir hasta el castillo Nijo. Este castillo tiene un piso que hace un sonido parecido al de un pajarito cuando alguien camina sobre él. Esta era la forma en la que los habitantes del castillo sabían si algún intruso estaba invadiéndoles. Este castillo también tenía un jardín con varios cerezos floridos.

De ahí nos fuimos al Palacio Imperial de Kyoto. Para visitar este palacio hay que tener una reservación previa, la cual se hace por internet. Ya yo había hecho las reservaciones así que llegamos a la entrada pero tuvimos que esperar unos minutos en lo que nos recibían. Entramos hasta una sala donde nos pusieron un video medio aburrido y luego empezó el tour. Nadie vive en el palacio, aunque la familia imperial lo visita de vez en cuando. Cuando esto ocurre, no permiten que nadie entre. El palacio es inmenso, con varios jardines, residencias y templos. Tiene varios edificios anaranjados, el cual resultó ser un color más común en Kyoto de lo que originalmente me imaginaba.

Este día lo terminamos nuevamente en Gion, aunque esta vez caminamos más tiempo por los templos y los jardines del área. Allí vimos a varias mujeres vestidas en kimono y también a varios turistas acosándolas para que se tomaran fotos con ellos. La belleza de esta zona de Kyoto es indescriptible y el clima de ese día estaba perfecto. En el área de los restaurantes de Gion vimos a varias geishas que iban de camino a trabajar y aprovechamos para tomarles algunas fotos. Caminaban muy deprisa, tratando de esquivar a los turistas hambrientos por una imagen de ellas. En Gion también probé un dulce hecho de arroz y salsa miso que sabía delicioso.

El último día en Kyoto fue más relajado. Solamente fuimos al templo Ginkakuji, también conocido como el Templo de Plata (aunque contrario al Templo Dorado, este templo no tiene nada plateado). Lo mejor de este templo es su meticulosamente cuidado jardín de musgo. Esta era mi segunda vez en este templo y es tan impresionante como la primera. La armonía entre el templo y su jardín es prácticamente perfecta y difícil de capturar en imágenes.

De allí, caminamos un rato por la Vereda del Filósofo y nos paramos a tomarnos un café en un lugar con unos dueños muy simpáticos.

(Este es el último post de la serie sobre el viaje a través de Korea y Japón)

3 comentarios en “Kyoto, la belleza hecha ciudad

  1. Que bonitos paisajes… lo que más me gusta son las fotos de los templos… aprecio un ambiente tranquilo,además de ser agradables a la vista… quw bien te la pasas….

  2. Me considero una mega fan de tus fotos!!! La manera tan natural en que capturas lo mas hermoso de lugares, personas y cosas….. Me encantó este post, se ve y se lee que disfrutas de los lugares que visitas!! Sigue así de sencillo ~.~

  3. Pingback: Resumen 2012 « Iván. Korea. Diversión

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