Los maestros ¿criminales?

Recientemente Korea cambió la ley para los maestros de inglés que vienen a este país con una visa tipo E-2. Esta nueva ley afecta más que nada a las personas que tienen pasaporte de Estados Unidos o Canadá. Anteriormente, entre el papeleo que requerían para solicitar la visa estaba un certificado de buena conducta (récord criminal negativo). En el caso de los estadounidenses, este certificado podía ser estatal, es decir, un maestro de Florida podía conseguir un certificado de buena conducta de Florida, notarizarlo y ya.

La nueva ley en Korea, que comienza en enero de 2011, prohibe este tipo de certificados y requiere un background check nacional. En teoría no me opongo a esto. Estados Unidos es un país grande y algunos delitos que las personas cometen en un estado no se reflejan en los demás. Es la naturaleza de la república federada. Este tipo de cotejo nacional puede, potencialmente, repeler a criminales que usaban ese loophole del sistema para llegar hasta acá.

El problema es precisamente porque Estados Unidos es una república federada, la única agencia que hace background checks nacionales es el FBI. Un cotejo estatal, como el de Puerto Rico, te lo entregan al momento (si se hace en el cuartel general de la policía). El del FBI se tarda hasta 12 semanas. También hay que enviar un set de huellas digitales. O sea, así como esto puede repeler a criminales también puede ahuyentar a buenos maestros que se puedan sentir abrumados por el proceso.

En Korea hay sobre 25,000 maestros con la visa tipo E-2. Con esa visa los maestros pueden enseñar a estudiantes desde las edades de kindergarten hasta adultos, en escuelas y academias privadas. Ha habido casos de maestros extranjeros que cometen delitos de naturaleza sexual contra sus estudiantes que han provocado la rabia de la población coreana, con muy buena razón. A esos maestros que cometen delitos los deben procesar y, si es necesario, deportar. Desgraciadamente, muchas veces esa rabia se torna en un odio xenofóbico (de lo cual los medios y los políticos se aprovechan) que redunda en leyes que dificultan el ingreso de buenos maestros al país. En proporción, los maestros extranjeros cometemos menos delitos que los coreanos debido a que estamos aquí pasajeramente, sabemos que las leyes nos aplican por igual y las consecuencias por romper alguna ley son peores para nosotros.

Korea es Korea y puede decidir qué requisitos exigirle a los extranjeros para venir a trabajar acá. Pero creo que es una contradicción decir, por un lado, que quieren abrirse al mundo, expandir la economía y aprender inglés, y por otro lado dificultar el proceso para que los maestros de inglés nativos vengan a enseñar aquí.

Por suerte, voy a renovar mi contrato antes de enero así que, por ahora, no tengo que pasar por esto. Desgraciadamente, si me quedo otro año después de el próximo lo voy a tener que hacer.