Un cumpleaños épico

El sábado fue el cumpleaños de Brandon y Naomi, dos amigos de mi primer trabajo en Korea. Hace dos años lo celebraron juntos también, en un café del centro de la ciudad, con piñatas en formas de sus caras y el juego de Korea y Grecia del Mundial en pantalla grande. Este año el cumpleaños fue muy elaborado. Así fue como sucedió:

Jazmin, la amiga que organizó todo el evento, me pidió que llegara hasta su academia de los sábados, en donde Brandon y Naomi se estaban vistiendo con sus respectivos hanboks. Mi tarea era simple: seguirlos por toda la ciudad tomándoles fotos durante las diferentes actividades. Y es que Jazmin había preparado un scavenger hunt, una especie de juego que los llevaría por todo el centro de Daegu hasta llegar al restaurante donde cenaríamos.

La primera clave los llevó hasta el mismo centro de Daegu. Fuimos hasta un arcade donde se tendrían que montar en una “pandereta”, o una machina que da vueltas y se mueve de arriba a abajo, para crear un efecto de vértigo. Allí nos esperaba Sam, un amigo filipino. La fila estaba bastante larga así que jugaron air hockey, baloncesto y uno de baile antes de el evento principal. Las miradas de los jóvenes en el arcade iban desde incredulidad hasta asombro al ver a dos 외국인 (extranjeros) en hanbok jugando allí. Al final se montaron en la pandereta y salieron sudados y cansados. Pero todavía faltaba mucho más.

Después de la pandereta recibieron otra misión que los llevó hasta Krispy Kreme, la tienda de donas favorita de Naomi. En esta estación nos esperaba Sergio, nuestro amigo mexicano que vive en Busan. Ellos estaban todavía medio mareados de la pandereta así que nos sentamos a tomarnos algo y a esperar que ellos descifraran la próxima parada.

La siguiente misión los llevó hasta S.dot, una tienda de arte, en donde nos esperaban Sunny y su novio. Allí Jazmin les dio $10 para comprar lo que quisieran. Cuando terminamos nos fuimos hasta el parque 2.28 (muy cerca de S.dot). Allí estaba Sarah, otra amiga que ahora trabaja en Seúl. Se les hizo un poco difícil encontrarla pero al final dieron con ella. Desde allí fuimos a ‘Photogenic’, un estudio de fotografía, a buscar la última misión que nos llevaría al restaurante.

La idea de ir a ‘Photogenic’ era la de tomarnos todos una foto grupal pero decidimos dejarlo para después de la cena. Después que juntaron todas las piezas del rompecabezas (que fueron recibiendo en cada misión) descifraron que iríamos a VIPS a cenar. Era mi primera vez en este restaurante que se especializa en steaks, pero yo me quedé con el buffet, que me dio y me sobró. En el restaurante se nos unieron par de amistades más.

Después de la cena regresamos al estudio fotográfico en donde nos tomamos una foto grupal/familiar. El proceso de tomarnos la foto fue muy gracioso y tardamos algún rato en poder conseguir una foto en la que todos quedáramos decentes. Creo que lo conseguimos.