Debo hacer dos advertencias antes de que empieces a leer el escrito de hoy. Primero, si no has visto el drama The 1st Shop of Coffee Prince y pretendes hacerlo, puedes obviar todo lo que voy a escribir aquí (incluyendo el vídeo). Puede que diga algunas cosas que arruinen la trama. Segundo, yo estudié un bachillerato en francés así que de sociología no sé mucho. Lo que sé es lo que he visto y he vivido por acá, y lo poco que he leído sobre la cultura coreana, así que pueden tomar lo que voy a escribir como pura basofia.
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(Esta conversación empieza alrededor del minuto 5:00)
Yu-juk: (poniéndose de rodillas) Will you marry me?
Han-seong: What are you doing?
YJ: I can’t promise you the moon and the stars. And you’re going to have to do a lot of the housework. But, I’ll try my best. I promise that I will always try my best to love you. Will you be my husband?
(YJ le pone la sortija en el dedo a HS)
HS: Ah! Han Yu-juk, you are quite a shocker, you know that?
YJ: I don’t think I can be a daughter-in-law that your parents approve of but I’ll work hard at that too.
HS: What am I supposed to say right now? You’ve made me speechless. My mind is completely blank right now.
YJ: (abrazados) I want to have a child who looks like you, Han-seong. Thank you for staying by my side. I love you.
HS: I love you too.
YJ: I love you even more than you love me. I love you.
HS: Thanks.
Él ya le había propuesta matrimonio anteriormente y ella no le había contestado. Ella es una artista, reconocida, auto-suficiente. Él, un productor de música también bastante reconocido y con bastante dinero. Cuando estaba viendo este intercambio por primera vez, me pareció muy interesante. ¿Una mujer “tomando el rol” del hombre en la proposición del matrimonio? Claro, toda la premisa de la novela es ese juego de los intercambios de roles, la confusión de géneros, la “casi homosexualidad” del personaje principal.
Pero, me pareció interesante no sólo la propuesta sino el intercambio entre ellos. Para empezar ella comienza sentando las pautas en cuanto a compartir las tareas del hogar. En Korea, como en muchos lugares del mundo, la mujer es la que se supone se encargue de mantener el hogar mientras el hombre es el que provee el dinero. Eso está cambiando, aunque lentamente.
El principio de la prometedora conversación (“No te prometo la luna ni las estrellas … pero prometo que intentaré lo mejor en mí para amarte.”) se convierte en una aceptación del rol de la mujer en la sociedad tradicional coreana: ella prometiendo ser la mejor nuera posible y esperando que el hijo se parezca a su papá. Esto podría pasar desapercibido si no fuese porque luego, en el mismo episodio, sale Yu-juk preparando kimbap (rolls de arroz y vegetales con alguna carne) para el almuerzo de su futuro esposo. Le quedan mal pero sigue intentando porque tiene que aprender a llenar ese espacio requerido por la sociedad.
Una cosa que me gustó de ese intercambio es la naturalidad y la química de los dos actores. Es una conversación entre iguales, en el sentido intelectual y emocional. Son dos personas que han vivido muchos años juntos y separados, ella le ha sido infiel, él ha sido celoso, y ya están en sus 30s y listos para amarse así como son. En episodios anteriores se pelean y se reprochan el pasado de manera jocosa, como catarsis para aliviar el camino futuro.
Y esa naturalidad es la que siempre estaba ausente en las pocas telenovelas latinas que salían por el televisor de mi casa cuando me criaba en un monte de Humacao. La mujer protagonista siempre era pobre y débil (pero de buen corazón y “pura”). Siempre había un hombre rico, fuerte y dispuesto a “salvar a la pobre mujer pobre de su trágica vida”. En este drama coreano, las mujeres son fuertes, cometen errores y y no son perfectas. Son quienes son (o hasta donde da el bolígrafo que las escribe).
Todavía me faltan 3 episodios para terminar la serie pero quería compartir esto antes de que se me olvidara. Cuando termine de verla añadiré otros comentarios.
Escribí sobre el Coffee Prince anteriormente.

